De buenas mañanas.
De pronto viajar por el Estado se volvió un videojuego, esquivar autos, inventar insultos, reír de nuestra propia cara de asustados al brincar por los bordes de tierra, hablarnos cada que pasaba algo extraordinario siempre sorpresivos como si fuera nuestra primera vez o como diría mi mama pareciendo niños en un juego nuevo, llegar a un restaurant que promete ricas comidas y al momento de degustarlas darnos cuenta de su sabor a cartón (lo cual no importa tenemos hambre y debemos continuar). Ya en práctica rostros sonrientes unos cuantos diría que muy pocos con los ánimos decadentes, a pesar de lo dicho la crisis y esas cosas, he notado como la gente, esa que uno no cree que existe se las arregla para siempre sonreír, no importa que no tengan dientes que sufran el sobrecalentamiento global que provocamos nosotros... la gente de la ciudad...no importa sonríen con sus rostros curtidos en calor y frio exagerado...curiosamente la que menos sonríe fue aquella que era de la ciudad y fue "obligada" por amor a adaptarse a una zona rural...y esa no era yo (mi sonrisa ya estaba congelada)... al final puedo seguir escuchando fuertes voces de niños cantando orgullosos el himno nacional.
