Nov. 2004
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Su reencuentro con el silencio

Mi reencuentro con el silencio

Hablar del desierto es difícil, mas bien hay que sentirlo, observarlo y callar, dejar que nos envuelva en su silencio, en su nada.

Dejar que el sol, nos queme la cara, sentir la arena en los pies, escuchar el sonido de cuando sopla el viento, o simplemente abrir los ojos y callar, contemplar la ausencia, el vació.

El desierto, lugar de reflexión, de paz, donde solo sabes que estas , que existes. Lugar de contrastes, de vida y muerte, de calor y frió, de seco y fresco, de luz y sombra, de ser y estar, de ausencia y presencia, de blanco y negro.

Puedes pretender pertenecer a el, como el arbusto, tal vez lo logres, como los troncos, o tal vez no y te desvanezcas como las huellas se borran de la arena con el soplar el viento.

El desierto ahí esta, en constante cambio lleno de misterio y de paz, invitando al reencuentro, a la reflexión, a disfrutar con los sentidos, o simplemente a estar.

Fernando Montes. 25 de noviembre del 2004