mi cena...alguna vez, comida.
El hambre era demasiada, que todo nos supo delicioso! …y nos dejamos llevar…comimos todo lo que podía nuestra alma devorar, aun así, hay tantas sobras de nuestro ser que no dejamos degustar (esa parte pegada a los huesos que solo la constancia te haría llegar) quizás, quizás se pudran los restos, o algún animal carroñero nos consuma, no se, algo pasara seguro con ellos. Mientras tratare de NO extrañar esos banquetes…eran tan ricos...yom yom....los extraño...si mucho.
